Situada en el corazón de Europa, Francia se caracteriza por una economía fuerte con una magnífica dotación de recursos. Tras recuperarse de la desaceleración económica que había sufrido a principios de los 90, se ha convertido en la cuarta potencia mundial, en relación a su Producto Interior Bruto (PIB). También la esperanza de vida, la atención sanitaria o la calidad educativa, mantienen promedios que la fijan en los puestos de cabeza europeos. La cualificación laboral (que además mantiene unos costes salariales competitivos), el capital físico, el desarrollo tecnológico y de sus infraestructuras, junto con la efectividad de un fuerte mercado interno son los atractivos del país para el inversor extranjero. ¿Por qué invertir en Francia?
Crecimiento constante. La restauración de antiguas propiedades es habitual, pero también hay muchos nuevos complejos en las zonas rurales, ciudades y en la costa. No existe ninguna limitación para que los extranjeros puedan realizar inversiones inmobiliarias La economía francesa es una de las más desarrolladas en el mundo. La liberalización del mercado financiero y del sector bancario permiten a Francia ser un país atractivo a nivel financiero.
La llegada de nuevos...
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